Hoy día, el
deseo de ser aceptado por otros es una carnada que puede atraerte hacia la
trampa de violar las normas piadosas. Entonces, ¿Cómo puedes escapar de ese
lazo?
Primero,
Debes escoger muy bien a tus amigos. Asóciate con los que tienen valores y
normas cristianos. Y aunque esto puede limitar la cantidad de amistades que
tengas, no dejes que eso influya. Recuerda que: “más vale calidad que
cantidad.”
Escucha a
tus padres.
El escuchar a los padres también te ayuda a resistir la presión de otros jóvenes. Tus padres probablemente se esfuerzan mucho por enseñarte buenos valores. Y aunque muchas veces sientas que son demasiado estrictos, recuerda siempre que lo hacen por tu propio bien.
Joven que visitas mi blog, te dejo este vídeo para que puedas entender el mensaje que te quiero transmitir.
¡Dios te bendiga, hasta la próxima!
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